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¿Quién dijo imposible?

ELISA AGUDO

Coaching y Formación

¿Cuál es tu negocio/actividad?

He trabajado en muchos sectores y lo que más me ha gustado siempre han sido las personas. Ahora me dedico plenamente a ellas, apoyando su propio desarrollo y aportando mi experiencia en ventas y mi capacidad comunicativa, pero sobre todo poniendo en ello todo el corazón. Acompaño a otras personas para que, al igual que yo, encuentren su propio camino y sean más felices. Considero que hoy en día mi mejor aportación al mundo es integrar todo lo que sé y todo lo que soy, compatibilizando mi actividad como coach profesional, formadora en habilidades y comunicadora motivacional, tanto para individuos como organizaciones.

Facilitadora de vida, entrenadora de empresa. Tú harás lo que tengas que hacer de todas formas, pero juntos alcanzaremos la meta más rápida y sencillamente.

¿Cuándo lo iniciaste?

En 2009 comencé con las prácticas del Master y a principios de 2010 empecé a compaginar el coaching con mi anterior actividad por cuenta ajena. Después de 6 meses de locura de viajes, carreras de un lado a otro y citas de seguros a las que llegaba inevitablemente tarde, me invadía una clara sensación de que aquello se me estaba yendo de las manos. Pero principalmente, notaba que tenía un trabajo por las mañanas que podía hacerme rica y otro por las tardes que ya me estaba haciendo feliz. Y no encontraba la fórmula para unir ambos y sentirme satisfecha. Así que decidí dedicarme a mi nueva profesión a tiempo completo y me lancé de lleno. Cuando un trabajo es tan apasionante, no puedes resistirte a priorizarlo… máxime cuando has tardado 33 años en descubrir que esa es tu vocación!

¿Por qué decidiste hacerte empresaria?

Sin duda lo que más me ha influido es proceder de una familia empresaria. Mi padre fundó la Cafetería Riofrio en Madrid un año antes de que yo naciera, con la precaria formación de aquella época pero una gran dosis de olfato para los negocios y unas increíbles ganas de progresar. Así que yo crecí viéndole a él trasnochar y a mi madre apoyarle contra viento y marea, aunque eso significara que el ocio y el trabajo casi no se diferenciasen durante varias décadas. Me fui impregnando del esfuerzo y sacrificios que supone dirigir varias sociedades con casi 100 empleados, pero también me fui llenando de admiración e ilusión al ver cómo se podía crear un pequeño emporio partiendo tan sólo de una idea arriesgada, mucho tesón y una firme creencia de poder lograr el éxito.

Precisamente a ellos debo agradecerles las grandes oportunidades que me dieron de formarme y desarrollarme durante años y sobre todo, los valores humanos que desde siempre me transmitieron. Esa es una de las principales ventajas que me ha permitido seguir adelante cuando las cosas no salían a mi gusto: sentir que tus raíces te sujetan al suelo mientras que tus alas te permiten volar.

Yo me formé en Empresariales, honestamente sin un propósito definido, aunque imagino que siguiendo en parte ese impulso de creación. En mi caso, decidí emprender porque soy de talante muy independiente y quería experimentar un nuevo modo de construir empresa, diferente al que había experimentado trabajando para terceros. Todavía tengo mucho recorrido por delante, pero espero poder contagiar de entusiasmo a quienes se crucen en mi camino. El paradigma laboral ha cambiado y yo quiero estar ahí para crecer con este nuevo mundo empresarial.

¿Cuál ha sido la mayor dificultad que has encontrado?

Al principio, los obstáculos principales fueron superar las trabas mentales de quienes pensaban que era una insensatez perder un empleo estable en mitad de una crisis como esta, vencer mi propio miedo a la incertidumbre y arriesgarme a tener que empezar otra vez desde cero con casi 37 años.

En el trayecto, la preocupación por generar ingresos estables y la perseverancia de llamar a muchas puertas para sembrar y sembrar. Y todo ello con la dificultad añadida de encontrarme una competencia a la que no estaba acostumbrada como comercial: el intrusismo tan marcado que existe en este oficio.

Después de estos 3 años, me doy cuenta de que el principal desafío no es económico, sino yo misma. No despistarme y perder el foco, optimizar mi gestión del tiempo, encontrar el frágil equilibrio entre la vida personal y la profesional, no rendirme ante cualquier adversidad, seguir creyendo en mí misma también en los días grises, recordar que cuando vea brillar al siguiente coachee todo habrá merecido la pena, tomarme menos en serio y enfocar la vida siempre con buen humor …

No podemos permitirnos usar la coyuntura económica actual como excusa para seguir quietos dentro de nuestro círculo de confort. Nadie dijo que fuera fácil, pero ¿quién dijo imposible? ;-)

¿Y el mayor logro o satisfacción?

A título muy personal, confirmar que soy capaz de conseguir lo que me propongo, saber por fin reconocérmelo a mí, agradecérselo a todos mis maestros y darme permiso para celebrarlo.

Pero la principal alegría de todas ha sido descubrir lo enriquecedor que es conocer a otros seres humanos desplegando su universo interior. Es de lejos la profesión más gratificante que he tenido y me siento muy afortunada porque cada cliente que llega me regala un espejo en el que mirarme y aprender.

La semana pasada, una clienta me dijo que su vida había cambiado a partir de nuestro proceso de coaching, que había cambiado su nivel de consciencia y que no sabía cómo agradecerme tanta lucidez y generosidad. Me hablaba con los ojos brillantes y tuve que contestarle que, si no paraba de mirarme, me haría llorar a mí. Estos instantes de intensidad compensan todos los momentos de desánimo del año y me recuerdan que estoy en el lugar correcto, recibiendo cada día aún más de lo que doy.

¿Qué le dirías a una mujer que se está planteando crear su propio negocio?

  1. Le diría que gestionar un negocio no es tarea fácil, pero que lo más importante es la actitud con la que enfrente este reto. Mi convicción es que todos podemos generar valor en la sociedad, pero opino que no cualquiera es apto a priori para trabajar de manera autónoma, igual que no todo el mundo es bueno como jefe, o no todos han nacido para ser un empleado.
  2. ‘Empresa’ significa ‘aventura’ y para eso hay que contar con una serie de cualidades (algunas de serie y otras que podemos entrenar) y por encima de ellas, con mucha pasión por lo que se hace, porque al final el trabajo y la vida privada tienen una frontera muy sutil que es importante aprender a marcar. Es fundamental ser consciente de que como emprendedor normalmente se ‘echan’ muchas más horas que como empleado y que por supuesto se corren muchos más riesgos. Por eso, es más fácil que compense si te encanta lo que haces.
  3. Le sugeriría que, a partir de su idea y su visión, se informen bien antes de ponerla en práctica, estudiando cuál es su nicho de mercado, qué propuesta única de valor ofrecerán y qué posibilidades le ven a su público objetivo. A partir de ahí, un buen Business Plan completará los preparativos para empezar a ponerse en acción.
  4. En los tiempos actuales, emprender es una forma de autoempleo interesante, pero además, desde el enfoque del “personal branding”, considero que se ha convertido en un modelo de negocio y una filosofía de vida. Los sistemas tradicionales de empleo han cambiado y todos deberíamos ser emprendedores, en el sentido de iniciativa, de compromiso, de aportar valor a la compañía como si fuera nuestra. Creo que es la única vía para remar todos en la misma dirección y aprovechar esta crisis financiera (que en su base es una crisis de valores) como la magnífica oportunidad de aprendizaje y de desarrollo que realmente es.
  5. Ante todo, a esa mujer valiente le recordaría que crea en su poder interior, que no tire la toalla al primer asalto, que se rodee de aliados y que escuche lo menos posible a quienes no favorezcan su proyecto; se puede ser realista desde un optimismo inteligente. Y que no tema nunca pedir ayuda; no es un signo de debilidad sino de fortaleza apoyarse de vez en cuando en otros profesionales que ya han andado esa ruta antes.

Cuéntanos un poco de tu negocio y datos de contacto (dirección postal, web, facebook …)

Soy una profesional independiente y desarrollo todos mis servicios desde la marca “¿Quién Dijo Imposible?”, que me pareció una pregunta retadora y que espero pueda inspirar a muchas personas a luchar por sus sueños.

Me puedes encontrar en www.quiendijoimposible.com y desde ahí llegar a mi blog y a mi canal de YouTube. También me descubrirás con ese nombre en todas las redes sociales en las que comparto mi motivación y contenidos (Linkedin, Twitter, Facebook, Google +, Womenalia, y about.me)

¿Tienes algún nuevo proyecto empresarial en mente?, ¿Cuál?

En estos momentos estoy apostando por una nueva línea de negocio más centrada en los clientes corporativos, que son quienes en estos momentos pueden necesitar más acompañamiento, a pesar de contar con recursos limitados. Mi siguiente paso será definir para ellos cuál es mi propuesta única de valor y ganarme la confianza de aquellas corporaciones y directivos que están dispuestos a promover el talento en su organización. Por mi trayectoria y experiencia, siento que es parte de mi misión contribuir a ponerle alma a la empresa.